HONESTIDAD

El más conocido de todos y el que siempre está presente por poco que la valoremos. Se define como la capacidad de anteponer la justicia por encima de nuestros propios deseos, incluso aunque sea una situación negativa para nosotros. Reconocer nuestros errores es el mejor ejemplo de honestidad posible, rechazando excusas que nos permitiesen mantener nuestro orgullo personal.

SOLIDARIDAD

En un mundo donde las desigualdades sociales son cada vez más marcadas el sentimiento de solidaridad se valora cada vez y más dentro de la ética. Ser capaces de anteponer las necesidades de otras personas, sean conocidas o no, incluso en casos donde nos veamos perjudicados es una buena muestra de este valor ético.

BONDAD

El último dentro de nuestra taxonomía personal, la bondad tiene ese punto por encima del resto de valores que requiere una voluntad propia de ayudar a los demás. Mientras la solidaridad se basa en comprender la necesidad de los demás en la bondad decidimos algo por nuestra cuenta, con gente desconocida que no necesariamente necesita nuestra ayuda.

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